Andábamos por la ciudad de memoria.
De negro absoluto nos fundíamos con la noche.
Alcohol y química corrían por la venas a punto de estallar.
Las cuatro de la mañana siempre nos había parecido muy temprano.
No nos importaban los demás, solo nosotros, solo yo.
En la discoteca la música nunca nos gustaba, pero teníamos que estar allí.
En un rincón.
Hablábamos de todo como podíamos. Las ideas salían solas.
Todo el mundo nos observaba pero nadie se atrevía con nosotros.
Alcohol y química nos sostenían.
Nada era más fuerte.
Taxis parados con superioridad. Billetes de más.
Placer en grupo y desnudos. Sofá, mesa, suelo, baño.
Yo contigo, tu conmigo, ella contigo.
Sudor, semen, alcohol y química.
Reventados de placer unos encima de los otros hasta que salia el Sol.
Dormíamos todos con todos hasta que no podíamos más.
Zumo, agua, pasta, tomate, carne.
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